Nuevo informe: Riesgos de toxicidad por radiación derivados de la minería en alta mar

Jun 29, 2026 | DSMC IN THE NEWS, RECENT NEWS, REPORTS, RESOURCES, SCIENCE ADVOCACY

Por la Dra. Helen Rosenbaum, Coordinadora de Investigación de la Campaña contra la Minería en Alta Mar | 30 de junio de 2026


Hoy publicamos un informe en el que he trabajado junto a brillantes colegas, y quiero explicar por qué creo que es importante.

Durante 15 años, la Campaña contra la Minería en Alta Mar ha estado alertando sobre los riesgos de extraer recursos del océano profundo. Hemos señalado la destrucción de los hábitats del lecho marino, el riesgo de toxicidad por metales pesados, y las amenazas para las comunidades y pesquerías del Pacífico. La ciencia sobre esos riesgos sigue creciendo y confirma esas preocupaciones.

Pero hay un riesgo que ha permanecido dormido. Me alertó por primera vez sobre la posibilidad de ecotoxicidad por radiación inducida por la minería en alta mar un artículo de investigación de 2023 (Volz et al.) que analizaba los riesgos para la salud de los trabajadores que manipulan nódulos. Desde entonces me ha llamado profundamente la atención la ausencia de investigación sobre los riesgos de la toxicidad por radiación inducida por la MAS en el entorno marino en sí. Las empresas parecen ignorar el riesgo o descartarlo activamente.

La radiactividad nos rodea. En tierra, hay isótopos radiactivos en la vegetación, el suelo y las rocas. En el océano, algunos de los lugares donde se acumulan son los sulfuros masivos del lecho marino de las chimeneas hidrotermales, los nódulos polimetálicos de las llanuras abisales profundas y los sedimentos del fondo oceánico. Dado que los isótopos radiactivos están de forma segura contenidos en estructuras minerales, la vida marina se ha adaptado con éxito a los niveles naturales de radiación de fondo del océano.

La minería en alta mar tritura y fragmenta los nódulos y los depósitos de sulfuros, dispersando los residuos a grandes distancias. Las capas exteriores de los nódulos (las más susceptibles de ser alteradas) están especialmente enriquecidas en partículas alfa radiactivas. Éstas tienen fama de ser proyectiles sumamente peligrosos para las células, las proteínas y el ADN. Pueden acumularse en los tejidos de la vida marina y, de manera similar al mercurio, amplificarse a lo largo de las cadenas alimentarias que finalmente llegan a nuestros platos.

Pero eso no es todo: la minería en alta mar también liberará metales pesados al mismo tiempo. No tenemos ninguna idea de cuál será la ecotoxicidad marina de esta combinación tóxica.

Pero esto es lo que verdaderamente me dejó sin palabras: no existe ni un solo estudio revisado por pares sobre cómo la toxicidad por radiación inducida por la minería en alta mar afecta a los ecosistemas marinos. Ni uno. Y no existen estándares de seguridad para proteger a las especies de aguas profundas de este tipo de exposición, porque el marco regulatorio global para la protección marina frente a la radiación se basa en tres organismos: un pez plano, un cangrejo y un alga parda. Sorprendente, ¿verdad?

Pienso en lo que dijo Alanna Matamaru Smith, de la Sociedad Te Ipukarea de las Islas Cook, cuando leyó este informe:

“Este informe plantea preguntas críticas sobre el potencial de ecotoxicidad y biomagnificación en las redes tróficas marinas que constituyen una fuente de alimentación básica para las comunidades de las islas del Pacífico. Pone de relieve exactamente el tipo de cuestiones sobre las que los pueblos del Pacífico y sus líderes necesitan datos concretos para tomar decisiones informadas sobre el futuro de los recursos de nuestro océano.”

Este informe no pretende tener las respuestas, pero sí plantea la pregunta: cuáles son los probables riesgos y efectos ecológicos de los isótopos radiactivos liberados por la extracción de nódulos polimetálicos y sulfuros masivos del lecho marino, en particular en relación con los impactos sobre las especies marinas, los ecosistemas y las redes tróficas.

Por favor, léelo y compártelo. Y únete a nosotros/as para exigir a la comunidad científica y a las autoridades regulatorias que aborden urgentemente estas preguntas, y a los gobiernos que apoyen una moratoria sobre la MAS hasta que sea la ciencia, y no la codicia, la que oriente las decisiones.

El océano no puede esperar.